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Comedia sin título

Nota de prensa
>      26 febrero 2020
Comedia sin título

Sara Molina Doblas estrena en el Centro Federico García Lorca su nueva puesta en escena de Comedia sin título de Federico García Lorca

La directora, actriz y dramaturga Sara Molina Doblas presenta en Granada su nueva puesta en escena de Comedia sin título. Las funciones tendrán lugar en el Centro Federico García Lorca los días 5, 6 y 7 de marzo a las 21h. El espectáculo que parte del texto de Federico García Lorca se estrenó en Madrid el pasado 29 de noviembre como cierre de la programación del 37 Festival de Otoño en los Teatros del Canal.

El proyecto, que cuenta con la colaboración del Centro Federico García Lorca y  de la Fundación Federico García Lorca, ha merecido la atención y el seguimiento por parte de los investigadores del Laboratorio de Creación Escénica de la Universidad de Granada.

Esta puesta en escena también está siendo objeto de una expansión transmedia en redes (Instragram y Twitter @cstsaramolina) gracias al proyecto I+D “Transmedialización y crowdsourcing en las narrativas de ficción y no ficción audiovisuales, periodísticas, dramáticas y literarias” lo que posiciona aún más la propuesta de Molina Doblas en la vanguardia de la escena contemporánea.

La granadina Sara Molina ha sido calificada como la gran dama del teatro contemporáneo español de vanguardia. La dramaturga y directora de escena se enfrenta al reto de actualizar Comedia sin título adaptándola a los cambios que ha sufrido el mundo del arte en los más de veinte años que distan del estreno de su legendaria primera puesta en escena en 1995. El nuevo montaje se plantea como un diálogo entre el universo personal de Sara Molina Doblas, el primer acto del texto de Federico García Lorca (el único conservado de la obra teatral incompleta) y las reflexiones del poeta en torno a los inexistentes otros dos. 

Para ello, Molina Doblas se vale de un nutrido grupo de intérpretes, de los cuales un número significativo no son actores profesionales, lo que añade una textura especial a la pieza. En este grupo destaca, por su relación con el mundo de la cultura, la escritora granadina Cristina Morales, ganadora del último premio Herralde y del Premio Nacional de Literatura (modalidad de Narrativa) 2019. 

 

Sobre la obra

“Puede ser la misma obra, pero mi mirada en 2019 es diferente a la de aquella primera versión de 1995. Aunque continúo apuntando directamente al tema de la verdad y al diálogo de la pieza con lo contemporáneo. Y, también, a la posibilidad que ofrece la obra de revelar verdades íntimas y colectivas que puedan desprenderse del numeroso y singular equipo que nos damos cita.

Comedia sin título es una pieza inacabada, interrumpida, premonitoria en lo que se refiere a los hechos que relata. Está dividida en tres actos, de los que solo tenemos el primero, un fragmento que usamos como dispositivo.  Ningún intérprete es un personaje en concreto, entre los más de diecisiete que propone la pieza. Nuestra propuesta fragmenta el texto, repite escenas, es tragicómica. Es un continuo diálogo con lo que quedó escrito y lo que falta, que se hace palabra viva, elocuente, equivocada, misteriosa, necesaria o superflua. Nuestra. Contemporánea. El segundo y tercer acto van a ser escritos sobre la página en blanco de la escena, en un ahora elaborado y reflexivo, pero, al mismo tiempo, lleno de aventura, asumiendo riesgos. Serán escritos de tal manera que puedan después ser borrados y permitan al pensamiento mantener su compromiso con la pieza.

Comparecer de nuevo para dar testimonio. Testimonio del encuentro, del esfuerzo, del error. Densas, soberanas, evidentes, las palabras. Nos dejan desnudos y en ridículo. Testimonio de un reencuentro. Exhibición de algo íntimo. De lo que falta, lo que no está, lo inconcluso, las palabras de otro. La dimensión íntima y la política se unen en la estructura, en la intención y en la extensión. Y, en ese anudamiento, algo de la singularidad de cada participante emerge en el corazón del discurso escénico”. 

Sara Molina Doblas

La crítica dice

Antonio Hernández Nieto, Huffington Post (15/12/19)

[…] Este montaje de Sara Molina estrenado en el Festival de Otoño es el más contemporáneo de los tres, en el sentido de su concepción. Un espacio vacío en el que su dramaturga y directora va montando como un escultor o un pintor. Buscando una luz, un sonido, un actor o actriz, un acento, un color. Tratando de dar esa inexplicable coherencia que tienen ese conjunto. Algo que haga resonar la obra al espectador y que consiga meter un mar en un teatro. Su olor a sal, su brisa y el suave batir de las olas.

Es de lo más contemporáneo en el sentido de su arbitrariedad. Una arbitrariedad pensada, nada arbitraria, desde pleno siglo XXI. Eso significa llena de diversidad. De convivencia. Hay judíos. Hay negros. Hay hombres y mujeres con faldas de volantes. Hay quien recita en persa. Porque este texto de Lorca exige enfrentarse al mismo con valentía. Como hace la propia Sara Molina, comenzando la obra a puerta gayola, como los toreros valientes en las plazas de toros.

Esa valentía convierte el espectáculo en un espectáculo de raza. Un espectáculo que irá creciendo a medida que vaya representándose. A medida que el espectáculo gane confianza y seguridad en sí mismo. Las que se le ven a su directora cuando se mueve por la escena. Porque lo que pide es muy difícil. Pide naturalidad en un lugar, como es la escena ya de por sí artificioso, y con un texto, como es un poema, que además es raro y extraño. Un poema teatral que muchos definirían como surrealista y que Sara convierte en concreto. En aquí y ahora.

Un montaje que también pide presencia. Tanto al elenco como a los espectadores. Lo que significa consciencia de estar ahí. Estar despiertos. Estar, como lo están los actores y las actrices en la esquina de la Sala Negra de los Teatros del Canal. Una imagen que quedará para el recuerdo entre todos aquellos que hayan visto esta propuesta. Y que exige asistir sin aprioris, sin una idea concreta del teatro. Sin esa separación artificial entre artistas y espectadores. Porque si el teatro es vida, tiene que abrírsele la puerta y hay que dejarla pasar.

 

José Miguel Vila, Diario Crítico (30/11/19)

Decimos que son los tiempos los que cambian y, muchas veces, nos olvidamos de que ese cambio también opera en nosotros. Hace ahora casi 30 años (1995), la dramaturga, actriz y directora Sara Molina Doblas subía al escenario ‘Comedia sin título’, la pieza inconclusa de Federico García Lorca. En 2019 hace de nuevo ese ejercicio y con resultado sorprendente, distinto porque la Sara Molina que se ha vuelto a enfrentar a la obra de Lorca es también distinta. Es uno de los últimos e interesantes estrenos del 37º Festival de Otoño de Madrid, esta vez en la Sala Negra de los teatros del Canal, repleta de público y con dos días más por delante para mostrar un montaje nuevamente vanguardista, rompedor, poético, y realista a la vez en un diálogo de la artista con Lorca, con la verdad y con el presente.

[…] El texto de Lorca aparece fragmentado (“¿por qué hemos de ir siempre al teatro para ver lo que pasa y no lo que nos pasa?”, “yo no quiero actores, quiero hombres de carne y hueso…”), y convive con palabras de la dramaturga andaluza (“lo real se repite”, “¿es preferible la sumisión o la muerte? ”….). En la pieza se incluyen, además, experiencias personales de alguno de los intérpretes (el dolor de atravesar el Estrecho en patera, las calamidades padecidas en un campo de refugiados en Medio Oriente, o el drama de quedarse sin papeles en el Norte de Europa siendo mujer y subsahariana). Unas y otras suenan en español, wolof, francés, inglés, persa y alemán.

El resultado es conmovedor, apasionante, sorprendente, trágico unas veces, cómico otras, que avanza en medio de escenas que se repiten en varias ocasiones y que dibuja en escena un diálogo del teatro con la calle y de la calle con el teatro con palabras de García Lorca y de Sara Molina que, además, permanece en medio de los actores durante los más de 90 minutos de función, haciendo las veces de regidora y de demiurga a la vez, y que presenta y despide la propuesta escénica proclamando –para que no haya duda alguna al respecto-, que el texto permanece inacabado y que deben ser otros -generaciones del hoy y del mañana-, quienes vuelvan a dialogar sobre y con esta ‘Comedia sin título’.

Pero con Molina y Lorca, hay también reminiscencias sobre el escenario de Shakespeare y su amor a la vida en el Sueño de una noche de verano, y de Pirandello que, como Lorca, sigue aún persiguiendo a sus Seis personajes en busca de autor, o incluso con reminiscencias a la del contemporáneo Michel Houellebecq preguntándose si es mejor la Sumisión, o hay que escoger el camino de la muerte… Propuestas como esta hacen aún más grande un Festival como este, que cerrará con éxito indiscutible una vez más su 37º edición.

 

Sobre Sara Molina Doblas

Sara Molina Doblas es una directora con una trayectoria reconocida gracias a lo rompedor de las producciones que comenzó a dirigir a finales de los ochenta. Formada como actriz en sus inicios con Albert Boadella (Els Joglars) y con la compañía de Zubics-Panadero (actores y bailarines de la compañía de Pina Bausch), tiene una prestigiosa carrera con más de 40 piezas, como, Noús. In perfect-A harmony-A, Made in China o Mónadas. Senecio Ficciones, que presentó al público madrileño en el marco del 35º Festival de Otoño, ha sido su última producción. Además de haber participado en diversas muestras teatrales nacionales e internacionales como el Festival de Aviñón, el F.I.T. de Cádiz o la Muestra de Autores Contemporáneos de Alicante, es también destacado su trabajo en las Universidades de Granada, Málaga, Cuenca o Barcelona. En concreto en la Universidad de Granada fue responsable entre los años 2010 y 2015 de la dirección escénica de todos los espectáculos del grupo de teatro de la universidad. Actualmente también colabora como docente en el Máster en Estudios Literarios y teatrales.

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